Voy a correr en mi búsqueda. ¿En qué páramo del universo me habré perdido? Voy a buscarme allí donde se oye la luz.
jueves, 27 de junio de 2013
Ni el vino, ni la música, ni los abrazos nos acercan a la dulzura de la desintegración como las olas del mar que suben hasta nuestra ausencia e insignificancia y nos consuelan con promesas de desaparición.
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